Mantenimiento de ventanas de PVC: lo que hay que hacer y lo que no
Dos limpiezas al año, un engrase y poco más. Pero hay cuatro cosas que la gente hace y que estropean una ventana buena, y un calendario distinto si vives en la costa. Con el detalle de cómo se regula una hoja que ha empezado a costar.

El PVC se vende como «sin mantenimiento», y es casi verdad: el perfil no se pudre, no se oxida y no hay que barnizarlo. Pero la ventana no es solo el perfil. Los herrajes, las juntas y los desagües sí necesitan atención, y son responsables de casi todas las llamadas de posventa que recibimos.
La limpieza del perfil
Agua templada y jabón neutro, con un paño suave o una esponja no abrasiva. Dos veces al año basta en una vivienda normal.
Con los perfiles foliados en color o con textura madera, la misma regla y con más motivo: la lámina de acabado se puede levantar en el borde si se frota con algo abrasivo.
Las juntas, que es donde nadie mira

Las juntas de goma van en el perímetro del marco y de la hoja, y son lo que hace que la ventana cierre. Se limpian con la ventana ABIERTA, con un paño húmedo, siguiendo todo el recorrido.
Lo que las estropea de verdad no es el uso: es la suciedad acumulada. Un cordón de polvo y grasa en la junta impide que asiente al cerrar, y ahí empieza a colarse el aire sin que nadie sepa por qué. Es una limpieza de dos minutos por ventana y se olvida siempre.
Un truco que alarga bastante su vida: una vez al año, pasar un poco de vaselina neutra o un producto específico para gomas. Mantiene la elasticidad y evita que se resequen y se agrieten.
Si sale moho en la junta
Pasa en viviendas con condensación, y es un síntoma más que un problema: el moho crece porque esa junta está mojada con frecuencia. Se limpia con un fungicida suave, guantes y ventilando, sin frotar en seco para no dispersar esporas.
Y después hay que quitar la causa, porque si la junta se sigue mojando cada mañana, el moho vuelve en semanas. Casi siempre es un problema de ventilación o de cajón de persiana sin aislar.
Los herrajes: el engrase anual
Es la única tarea que exige un producto concreto y la que más se salta. Los herrajes son el mecanismo que aprieta la hoja contra las juntas: bulones, cierres, bisagras y la tijera del oscilobatiente. Trabajan con carga y se resecan.
Una vez al año, con la ventana abierta, se aplica spray lubricante específico para herrajes de ventana en los puntos móviles: cada bulón, la bisagra inferior y la tijera superior. Se abre y se cierra un par de veces para repartirlo y se limpia el sobrante.
Si la hoja ha empezado a costar de cerrar
Es la llamada de posventa más frecuente, y en la mayoría de los casos no es una avería.
- Primero, engrasa. Un herraje reseco cuesta de girar y eso se arregla en cinco minutos. Antes de nada, prueba esto.
- Segundo, limpia las juntas y el galce. Un cordón de suciedad puede estar impidiendo que la hoja asiente.
- Tercero, mira si la hoja roza por abajo en el lado de la manilla. Si roza, la hoja se ha descolgado un poco y hay que regularla.
- La regulación se hace con una llave allen en los tornillos de las bisagras. Permite subir, bajar y acercar la hoja al marco. Se puede hacer en casa con cuidado, pero si no tienes claro qué tornillo es cuál, mejor una visita: girar el equivocado descuadra la hoja.
En los primeros meses tras el montaje es normal que una hoja grande necesite un pequeño ajuste: el herraje se asienta. Entra en la garantía de instalación y es una visita de quince minutos.
Los desagües del marco
En la cara inferior exterior del marco hay unas ranuras pequeñas: son los desagües. Su trabajo es evacuar el agua que entra en el galce con lluvia batiente, que es normal que entre; para eso está la cámara.
Si se obstruyen con hojas, polvo o tierra de las macetas, el agua se acumula dentro del perfil y acaba entrando en la casa. Entonces parece una filtración y no lo es. Una revisión visual al año y, si hay tapetas, retirarlas y comprobar que están limpias.
Es de esas cosas que no cuesta nada saber y que evitan una llamada de urgencia en pleno temporal.
Si hay corredera: el carril
Es lo que más acorta la vida de una corredera y lo que menos se cuenta al venderla. Arenilla, hojas y polvo se acumulan en el carril, y los rodillos los van machacando cada vez que se abre.
Aspirar el carril dos o tres veces al año, con la boquilla estrecha, y pasar un paño húmedo. Nada de engrasar el carril: la grasa retiene más suciedad de la que evita. En una corredera elevable, además, engrase anual del mecanismo elevador, que es la pieza que hace todo el trabajo.
Si vives en la costa

En Getxo, Sopela, Plentzia, Santurtzi o Bermeo hay un factor añadido: el salitre. No ataca al PVC —eso no cambia— pero sí a los herrajes, a la tornillería y a cualquier acabado metálico.
El problema clásico de la zona es la hoja que al tercer o cuarto invierno cuesta de girar. Se previene con dos cosas: pedir herrajes con tratamiento anticorrosión al comprar, y añadir un tercer repaso al año en el que se aclara el perfil y, sobre todo, los herrajes con agua dulce para arrastrar la sal.
| Tarea | Interior de Bizkaia | Primera línea de costa |
|---|---|---|
| Limpieza de perfil y juntas | 2 veces al año | 3 veces al año |
| Engrase de herrajes | 1 vez al año | 2 veces al año |
| Aclarado con agua dulce | No hace falta | 2-3 veces al año |
| Revisión de desagües | 1 vez al año | 1 vez al año, antes del otoño |
| Aspirado de carril de corredera | 2 veces al año | 3 veces al año |
Lo que no es mantenimiento y hay que llamar
- Vaho DENTRO del doble cristal. No se limpia ni se seca: ha fallado el sellado perimetral de la unidad de vidrio y hay que cambiarlo. Si la ventana es reciente, entra en garantía del vidrio.
- Agua que entra por la jamba o por el techo del hueco, no por el marco. Eso no es la ventana: es el encuentro con la obra o la fachada.
- Una hoja que no cierra ni después de engrasar y regular. Puede haber un herraje roto.
- Grietas en el perfil o en la soldadura de una esquina. Es un defecto y hay que documentarlo con fotos.
En resumen
- Agua y jabón neutro dos veces al año. Nunca estropajo, disolventes ni abrasivos.
- Limpia las juntas con la ventana abierta: es donde se acumula lo que hace que cierre peor.
- Engrasa los herrajes una vez al año con spray específico. Ni aceite de cocina ni desengrasantes.
- Revisa los desagües del marco antes del otoño.
- Si tienes corredera, aspira el carril. Es lo que más la desgasta.
- En la costa, un repaso más al año y aclarado con agua dulce en los herrajes.
Sobre esta guía

Escrito por el equipo de Tu Ventana y revisado por Eduardo, fundador ·
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