Passivhaus en Bizkaia: qué cambia cuando el problema es la humedad y no el frío
El estándar Passivhaus se diseñó pensando en inviernos continentales. En la cornisa cantábrica las prioridades son otras, y eso cambia qué ventana tiene sentido pagar. Cuándo compensa de verdad y cuándo no.

El estándar Passivhaus nació en Alemania, con inviernos largos y secos, y su lógica está construida sobre esa realidad: reducir la demanda de calefacción hasta que casi no haga falta. En la cornisa cantábrica el planteamiento no se traduce igual, y conviene entender por qué antes de gastarse el dinero.
Qué es Passivhaus, en corto
Es un estándar de construcción, no una marca comercial. Certifica que un edificio consigue un confort estable con un consumo de energía muy bajo, y lo hace apoyándose en cinco principios: aislamiento continuo de la envolvente, ausencia de puentes térmicos, hermeticidad al aire, ventilación mecánica con recuperación de calor y carpintería de altas prestaciones.
La ventana es uno de los cinco, no el único. Es un matiz importante porque se vende mucha «ventana Passivhaus» a gente que no está haciendo una casa Passivhaus, y ahí el certificado no aporta nada más allá de unas buenas prestaciones que se podían tener por menos.
La certificación de un componente la emite el Passivhaus Institut, que es un organismo independiente. Esa es su diferencia real con un dato de catálogo: no lo firma el fabricante, lo firma un tercero. En un proyecto que va a certificarse eso no es un adorno, es un requisito sin el cual el proyectista no puede justificar el hueco.
Por qué en Bizkaia el planteamiento cambia

Tres diferencias con el clima para el que se diseñó el estándar, y las tres tiran en la misma dirección.
1. El invierno es templado
En Bilbao y en la costa las heladas fuertes son la excepción. La demanda de calefacción es real pero mucho menor que en la meseta o en el interior de Álava, y como el ahorro que produce una envolvente extrema es proporcional a esa demanda, el retorno de la inversión se alarga bastante.
Dicho en números redondos: la diferencia entre una ventana de 0,9 W/m²K y otra de 0,7 es real, pero en un clima templado se traduce en unos pocos euros al mes. En un piso, el sobrecoste de subir de gama no se recupera en la factura en un plazo razonable.
2. El problema principal es la humedad
Aquí caen unos 1.200 mm de lluvia al año y la humedad relativa es alta buena parte del año. La queja número uno de las viviendas no es que haga frío: es la condensación, el moho en el marco y la sensación de humedad permanente.
Eso desplaza las prioridades. La hermeticidad y la ventilación con recuperador de calor —que en el estándar van de la mano— pasan a ser lo más valioso, y no por ahorro energético sino por salubridad. En cambio, apurar la transmitancia del marco aporta menos de lo que aportaría en Burgos.
3. El sobrecalentamiento de verano existe
Es la parte que más sorprende. Una envolvente muy aislante y muy hermética retiene el calor que entra, y en el Cantábrico hay veranos con episodios de sur bochornoso en los que una casa Passivhaus mal planteada se convierte en un termo.
Se resuelve con protección solar exterior —persiana, lama, voladizo— y con control solar en el vidrio de las fachadas sur y oeste. Y hay que decidirlo en proyecto, porque añadirlo después es caro y feo.
Cuándo sí compensa
- Obra nueva que va a certificarse. Aquí no hay debate: el certificado de componente es requisito y hay que contarlo desde el principio.
- Rehabilitación integral con objetivo de eficiencia, del tipo que se acoge a programas exigentes de mejora de la envolvente.
- Vivienda en zonas de interior con heladas de verdad: cotas altas del Duranguesado, Otxandio, la parte alta de Karrantza. Ahí el clima sí se parece más al del estándar.
- Huecos de suelo a techo. El sistema de 88 mm permite hojas de hasta 2,5 metros de alto, que el resto de la gama practicable no puede dar. A veces se elige por eso y no por el aislamiento.
- Proyectos con certificación ambiental donde puntúa el compuesto de PVC sin plomo y el reciclado del perfil.
Cuándo no
Y esto lo decimos vendiendo el sistema, así que tómalo como lo que es.
En una rehabilitación de piso corriente en Bilbao, en la margen izquierda o en la costa, subir al 88 mm es sobredimensionar. Pagarás entre un 30 y un 45 % más en la carpintería, más el triple vidrio, y la diferencia frente a un buen sistema de 76 mm con junta central no la vas a notar ni en el confort ni en la factura.
La ventilación, que es la mitad del estándar

Es lo que menos se cuenta cuando se habla de ventanas Passivhaus, y es lo que más cambia la vida dentro de la casa.
Una envolvente hermética sin ventilación mecánica es una casa con un problema de humedad garantizado. La ventilación de doble flujo con recuperador extrae el aire viciado y mete aire nuevo, transfiriendo la mayor parte del calor del uno al otro. En un clima húmedo eso resuelve la condensación de raíz, porque saca el vapor continuamente en lugar de esperar a que alguien abra la ventana.
Nosotros no instalamos ventilación mecánica: es otro oficio. Pero lo decimos en la visita cuando toca, porque poner una carpintería de clase 4 en una casa sin plan de ventilación es cambiar un problema por otro, y eso pasa más de lo que parece.
Qué pedir si vas a certificar
- Certificado de componente del Passivhaus Institut para el sistema, no un folleto que diga «apto para Passivhaus».
- Uw del hueco concreto calculado por el proyectista, no el valor «desde» del catálogo: depende de la proporción entre marco y vidrio de cada ventana.
- Detalle constructivo del encuentro con la obra, con la solución de puente térmico resuelta. En Passivhaus el montaje se dibuja antes.
- Sellado con barreras diferenciadas, documentado, porque va a haber prueba de hermeticidad (blower door) y ahí se ve todo.
- Vidrio con el factor solar (g) elegido por fachada, no el mismo en toda la casa.
- Coordinación con quien instale la ventilación, para que las tomas no acaben improvisadas.
Y una advertencia práctica: en un proyecto certificado, la prueba de hermeticidad se hace con la obra avanzada. Si el sellado de los huecos está mal resuelto, se detecta ahí, cuando arreglarlo es carísimo. Es la razón por la que en este tipo de obra el instalador se elige por cómo sella, no por el precio del perfil.
En resumen
- Passivhaus es un estándar con cinco principios y la ventana es solo uno.
- En la cornisa cantábrica el problema principal es la humedad, no el frío, así que la hermeticidad y la ventilación pesan más que apurar la transmitancia.
- Compensa en obra nueva certificada, en rehabilitación integral exigente y en zonas de interior con heladas.
- En un piso corriente de Bilbao o de la costa, sobredimensiona: un 76 mm con junta central resuelve.
- Si sobra presupuesto: primero el cajón, luego el vidrio, luego la ventilación, y por último la gama del perfil.
- Una casa hermética sin plan de ventilación cambia un problema por otro.
Sobre esta guía

Escrito por el equipo de Tu Ventana y revisado por Eduardo, fundador ·
Lo que hay aquí sale de 30 años midiendo, fabricando e instalando carpintería exterior, primero en Madrid y ahora también en Bizkaia. Las cifras técnicas son las de las fichas del fabricante y se pueden contrastar; cuando algo depende de una convocatoria o de una norma, va con su fuente enlazada.
- 30 años instalando ventanas, con 132 reseñas públicas en la sede de Madrid
- Red oficial Kömmerling, comprobable en el listado del fabricante
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