PVC o aluminio: cuál conviene de verdad en Bizkaia
La comparación de siempre, resuelta con el clima de aquí delante. Cuándo gana el PVC, los tres casos en los que gana el aluminio, y por qué el salitre cambia la respuesta en la costa.

Es la pregunta que más nos hacen y la que peor se contesta en internet, porque casi todo el que la responde vende los dos materiales y acaba en un «depende» que no ayuda a nadie. Vamos a mojarnos, y vamos a decir también en qué casos no elegiríamos PVC.
La diferencia que lo decide casi todo: cómo conduce el calor

El aluminio es un conductor térmico excelente. Eso está muy bien en un radiador y muy mal en una ventana: significa que el marco transporta el frío de la calle hasta el interior de tu casa sin apenas oponer resistencia. Para corregirlo se inventó la rotura de puente térmico, que es intercalar una pieza de poliamida entre la cara exterior y la interior del perfil.
Funciona, pero es un parche sobre un problema de origen. El PVC no lo tiene: es aislante por naturaleza, así que no hay nada que romper ni que compensar. Un perfil de PVC actual con seis cámaras se comporta como un pequeño muro aislante, y el aire quieto de esas cámaras hace el resto.
| PVC | Aluminio con RPT | Aluminio sin RPT | |
|---|---|---|---|
| Transmitancia del marco | Muy baja | Media | Muy alta |
| Condensación en el marco | Rara | Posible en frío intenso | Casi segura en invierno |
| Resistencia al salitre | Total: no se corroe | Buena si el lacado es bueno | Buena si el lacado es bueno |
| Mantenimiento | Agua y jabón | Agua y jabón | Agua y jabón |
| Perfil visible | Más ancho | Fino | Fino |
| Huecos muy grandes | Necesita refuerzo de acero | Aguanta mejor | Aguanta mejor |
RPT: rotura de puente térmico. El aluminio sin RPT ya no se instala en obra nueva, pero es lo que hay puesto en buena parte del parque de los ochenta de Bizkaia.
Por qué el marco de aluminio amanece mojado
Es la escena que más nos describen por teléfono en enero: el cristal está bien pero el marco chorrea. Y tiene una explicación exacta.
El aluminio sin rotura térmica se pone prácticamente a la temperatura de la calle. Si fuera hay 6 grados, el marco por dentro está a 8 o 9. El punto de rocío de una casa a 20 grados y 60 % de humedad ronda los 12. Como el marco está por debajo, el vapor de tu casa condensa ahí, y punto. No es un defecto de fabricación ni una mala instalación: es que ese material, en ese clima, no puede hacer otra cosa.
Con PVC, el marco se queda muy por encima del punto de rocío y el problema desaparece la primera noche. Es el cambio que la gente nota antes, incluso antes que la factura.
El salitre, que aquí sí cuenta
En Getxo, Sopela, Plentzia, Santurtzi o Bermeo hay un factor que en Madrid no existe: el aire cargado de sal. Conviene precisar qué ataca y qué no, porque circula bastante leyenda.
- Al PVC no le hace nada. No se corroe, no se pica y no pierde color por el salitre.
- Al aluminio bien lacado, tampoco, si el lacado tiene sello de calidad y se aclara con agua dulce un par de veces al año. Un lacado barato sí se pica.
- A los herrajes les afecta a los dos por igual, porque son de acero. En primera línea hay que pedir tratamiento anticorrosión, sea cual sea el marco.
- A la tornillería, igual. Es donde primero se ve el problema y donde menos se mira al comprar.
O sea: el salitre no es el argumento decisivo contra el aluminio moderno bien lacado, pero sí es la razón por la que en esta costa el PVC ha ido desplazando al aluminio en vivienda. Menos cosas que pueden salir mal.
Los tres casos en los que elegiríamos aluminio
Lo decimos aunque instalemos PVC, porque un artículo en el que un material gana siempre no se lo cree nadie con razón.
1. Huecos muy grandes con perfil muy fino
El aluminio tiene más resistencia mecánica por milímetro de sección. Si el proyecto pide un ventanal enorme con un marco casi invisible, el aluminio lo resuelve con menos perfil a la vista. En PVC se llega a huecos grandes, pero con refuerzo de acero y con más marco visible.
2. Cuando la estética manda por encima de todo
Hay arquitecturas —contemporánea de líneas muy rectas, rehabilitaciones con criterio de proyecto— donde la anchura del marco es parte del diseño y no se negocia. Es un motivo legítimo, y si es tu caso, dilo desde el principio: cambia la conversación entera.
3. Local comercial y uso intensivo
En una puerta de local que se abre doscientas veces al día, el aluminio aguanta mejor el trato. Aquí el criterio no es térmico, es de resistencia al uso.
La tercera vía: el perfil híbrido

Cuando el argumento a favor del aluminio es estético o de durabilidad del color en la costa —no estructural—, existe una solución que no obliga a elegir: el perfil híbrido, con núcleo de PVC y cara exterior íntegra de aluminio lacado.
Por dentro y en toda la sección estructural es PVC, con sus cámaras y sus juntas: el que aísla y el que aguanta es el PVC. Por fuera, aluminio, que es una piel y no una estructura. No crea puente térmico porque no atraviesa el perfil en ningún punto.
Lo que NO diferencia a los dos materiales
Hay tres cosas que se atribuyen al material y que en realidad no dependen de él. Saberlo evita pagar de más por el motivo equivocado.
- El aislamiento acústico. Depende sobre todo del vidrio y de la calidad del sellado del hueco, no del marco. Un PVC con vidrio corriente aísla peor del ruido que un aluminio con laminado acústico.
- La seguridad. Depende del herraje y del vidrio. Los puntos de cierre y el laminado de seguridad se montan igual en los dos.
- La estanqueidad al agua. Depende del diseño del sistema y de las juntas, y hay sistemas buenos y malos en los dos materiales. Lo que hay que mirar es la clasificación ensayada, no el material.
Y el precio
A igualdad de prestaciones, el PVC suele salir algo más económico que el aluminio con rotura de puente térmico de gama equivalente, y bastante más económico que un híbrido. Pero la diferencia entre gamas del mismo material es mayor que la diferencia entre materiales, así que comparar «PVC contra aluminio» sin mirar la gama no dice gran cosa.
Lo que sí conviene comparar entre presupuestos es la transmitancia del conjunto (Uw), la clase de permeabilidad al aire, la de resistencia al viento y el vidrio concreto. Con esos cuatro datos se compara de verdad; con el nombre del material, no.
En resumen
- En vivienda de Bizkaia, PVC en la mayoría de los casos: aísla mejor, no se corroe y quita la condensación del marco.
- El aluminio gana en huecos muy grandes con perfil fino, cuando la estética lo exige y en local comercial de uso intensivo.
- El híbrido resuelve el empate cuando el argumento es estético o de durabilidad del color en primera línea de costa.
- El ruido, la seguridad y la estanqueidad no los decide el material: los decide el vidrio, el herraje y el sistema.
- Compara Uw, clase de aire, clase de viento y vidrio. No compares nombres de material.
Sobre esta guía

Escrito por el equipo de Tu Ventana y revisado por Eduardo, fundador ·
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